Podcast 12: ¡Qué miedo!

Objetivos: Escuchar un podcast sobre el miedo y completar las actividades.

¡Qué miedo!

Fran y Pepa se van a una casa rural un poco particular para grabar un podcast sobre el miedo. Escucha el podcast con o sin subtítulos, lee la transcripción con las ayudas de vocabulario y completa las actividades de comprensión auditiva y escritas.

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  • Transcripción y vocabulario

    Fran: ¡Ay Pepa! Pero, ¿dónde me has traído?
    Pepa: Fran, no seas cobardica. Tenía ganas de traerte a esta casa rural.
    Fran: No sé. No parece muy acogedora. Me inquieta.
    Pepa: ¿Es porque te comenté que está encantada? Son solo habladurías. ¡Bobadas! ¿No te las creerás?
    Fran: Como sabes soy bastante supersticioso.
    (Sonido de llave y de puerta)
    Pepa: Como puedes ver es un lugar muy acogedor.
    Fran: No sé yo…
    Pepa: Mira, mira… Tenemos hasta una chimenea para hacer fuego y pasar una noche la mar de tranquila.
    Fran: No me gustan esos cuadros. Me inquietan los retratos de personas que ahora deben de estar muertas. Parece que te siguen con la mirada.
    Pepa: (risas)
    Fran: No te rías de mí. Hay algo que me da muy mala espina.
    Pepa: Está todo en tu cabeza, Fran. Esta casa rural tiene muy buena valoración en Tripadvisor.
    Fran: Sí, ya… de los fantasmas.
    Pepa: (risas) ¡Venga! Sube nuestras cosas a la habitación y yo mientras tanto voy preparando el salón para grabar nuestro podcast de hoy.
    Fran: ¿Subir? ¿Yo solo?
    Pepa: ¡Vamos, Fran! ¡Supera tu miedos! De hecho, este va a ser el tema de hoy.
    Fran: ¿Mis miedos?
    Pepa: ¡No! Los miedos en general.
    Fran: Pues entonces yo tengo mucho que contar.
    Pepa: ¡Estupendo! Nos vemos en cinco minutos junto a la chimenea y ¡empezamos!

    (Sintonía)

    Pepa: Antes de adentrarnos en el tema, y como es costumbre en nuestros podcasts de profedeELE, voy a hacerte una pregunta.
    Fran: ¡Dispara!
    Pepa: El miedo es una emoción que se activa cuando percibimos un peligro o amenaza. Las fobias se relacionan con el miedo a algo muy concreto. En español todas las palabras que terminan en -fobia designan un temor a algo. Por ejemplo, la claustrofobia es el miedo a los lugares cerrados, la agorafobia se relaciona con el temor a los espacios abiertos llenos de gente. Pero, ¿sabrías decirme a qué tienen pánico las personas que sufren de hexakosioihexekontahexafobia?
    Fran: ¡¿Cómo?!
    Pepa: hexakosioihexekontahexafobia y las posibles respuestas son:
    1.- Miedo a sufrir conjuros de las brujas.
    2.-Miedo a las formas hexagonales.
    3.- Miedo al número 666.
    Fran: La palabrita se las trae. Ummm, no sé. Me suena a conjuro, así que diré la respuesta 1: miedo a sufrir conjuros de las brujas.
    Pepa: Como siempre averiguaremos la respuesta al final de programa de hoy.

    Pepa: ¡Bueno, Fran! Cuéntame…. ¿A qué tienes miedo?
    Fran: ¡Oye! Que tampoco soy tan miedica. Solo tengo miedo a la oscuridad, a las casas encantadas, a los fantasmas y a los payasos.
    Pepa: ¡Ah!
    Fran: Bueno y también a las arañas, los aviones, los lobos, los bichos raros del mar,
    Pepa: ¡Basta, basta! ¡Valiente!
    Fran: A los sotanos… y a algunas películas de terror.
    Pepa: ¿Oye, y no se te olvida algo? ¿Acaso no te acuerdas de lo que nos pasó en la cueva del terror en aquel parque de atracciones?
    Fran: ¡Cómo no me voy a acordar! Ahí estabas tú, muy valiente, animándome a subir a la atracción.
    Pepa: (Risas) Sí, no paraba de contarte chistes como ese que dice: «¿Qué hace Drácula subido en un tractor? Sembrar el pánico».
    Fran: El pánico es el que se apoderó de mí a los pocos minutos cuando a mitad del recorrido se paró el coche justo delante de la imagen de un fantasma y alguien nos tocó en el cuello. Reconoce que ahí también te cagaste de miedo.
    Pepa: Tienes razón, Fran. Me quedé petrificada. Al parecer, como me estaba tomando a broma la atracción, los empleados decidieron darnos una lección.
    Fran: ¿Y tú, Pepa? ¿De verdad no le tienes miedo a nada?
    Pepa: Pues no sé, Fran. ¿A los inspectores de hacienda?
    Fran: ja, ja ja (risas). Venga en serio.
    Pepa: A algo sí que le tengo miedo: las agujas y el dentista me dan verdadero terror.
    Fran: Ya sabía yo que algún punto débil tenías que tener.
    Pepa: Oye, ahí donde me ves. Yo de pequeñita era muy cobarde.
    Fran: ¿Ah, sí? Cuenta, cuenta.
    Pepa: Mira, Fran. Una cosa que me asustaba mucho eran los payasos.
    Fran: ¡Ah! Como a mí.
    Pepa: Y para colmo, mi madre decoró mi cuarto con la imagen de un payaso.
    Fran: ¡Qué miedo! Se ve que era muy típico en la época decorar las habitaciones infantiles con estas imágenes porque yo tenía una colcha con payasos
    Pepa: ¿Ah, sí?
    Fran: Sí, y como me asustaba tanto a los pocos días la estropeé. Tiré mis pinturas y le eché la culpa al perro.
    Pepa: Nooooo.
    Fran: Todo con tal de deshacerme de ella.
    Pepa: ¿Y lo conseguiste?
    Fran: Pues si, pero no se creyeron lo del perro. Me echaron una buena bronca.
    Pepa: En cambio, yo fingía que me encantaba, pero en realidad me aterrorizaba. No quería que mis padres pensasen que no era valiente. ¡Era horrible, Fran! El típico payaso con la cara pintada de blanco y la nariz roja.
    Fran: ¿Cómo el de «It»?
    Pepa: Sí. Creo que la película de «It» de la novela de Stephen King marcó a toda una generación de niños.
    Fran: ¡Calla, Pepa! A mí la película que me asustaba muchísimo era la de «Chucky, el muñeco diabólico».
    Pepa: ¿Esa del muñeco de peluche que cobra vida y es un asesino?
    Fran: La misma. Desde que la vi, no pude pegar ojo pensando que en algún momento alguno de mis muñecos iba a cobrar vida y me iba a asesinar por la noche.
    Pepa: (risas) ¡Eso sí que es bueno!
    Fran: Aunque hiciera calor, dormía siempre tapado del todo.
    Pepa: ¡Qué bestia! Escucha, Fran. Está empezando a llover. ¡Me encanta! Una chimenea, la lluvia, una infusión…. ¡Es el lugar perfecto para contar historias de miedo a nuestros amigos de ProfeDeELE!, ¿no crees?
    Fran: Mmm… No estoy demasiado convencido, pero por nuestros amigos… ¡lo que sea!
    Pepa: ¡Así me gusta, Fran! Ese es el espíritu. Vamos allá.
    Fran: ¡Ay, Pepa! No sé si es muy buena idea, ¿eh? Parece que la casa nos está hablando.
    Pepa: Mejor, mejor. Así tenemos sonido de atmósfera para nuestras historias.
    Fran: Está bien. ¿Qué historia podríamos contar?
    Pepa: Había pensado en alguna que conozcamos todos en España.
    Fran: ¿Las leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer? ¡Me encanta la literatura romántica!
    Pepa: ¡Y a mí! Pero había pensado en alguna historia más popular. Una de esas historias que nos contábamos cuando éramos pequeños.
    Fran: Tipo, ¿la chica de la curva?
    Pepa: Podría ser, pero ¿qué te parece la historia de Verónica? Es una de las pocas historias que conseguía darme miedo de adolescente.
    Fran: Y que a mí todavía hoy me sigue dando miedo.
    Pepa: Vamos allá.

    Pepa: La historia habla de una niña de 14 años que un día quedó con sus amigas para practicar espiritismo. La joven era muy incrédula y durante la sesión no paraba de reírse y burlarse de los espíritus. Una de sus amigas le advirtió de que tenía que tomarse en serio la situación, pero ella ignoró sus consejos. Se cuenta que uno de los espíritus que había acudido a la llamada hizo volar un cuchillo que estaba en la cocina y lo clavó directamente en su corazón.
    Fran: La historia no acaba aquí. Se dice que desde ese día Verónica aún no descansa en paz, que su espíritu está condenado y atrapado entre el mundo de los vivos y de los muertos, buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el mundo de los muertos cuando incrédulos la llaman 5 veces en frente del espejo a oscuras.
    Pepa: Años más tarde. Un grupo de amigas retaron a una de sus compañeras a invocar a Verónica frente a un espejo. La joven lo hizo con la presencia de todas y allí no pasó nada. Tranquila, volvió a su casa y por la noche empezó a sentir frío, mucho frío y a oír las voces de una niña que decía «no te burlarás más de mí». Cuando quiso escapar, unas tijeras volaron por el aire y se clavaron directamente en su corazón.
    Fran: ¡Qué miedo!
    Pepa: ¡Fran! Son solo leyendas urbanas. Por ejemplo, a mí me dijeron que eran 9 las veces que tenías que decir su nombre frente al espejo.
    Fran: Me da igual. En cualquier caso no me colocaría a oscuras delante de un espejo ni un solo segundo.
    Pepa: Una curiosidad, Fran. ¿Sabías que estas historias traspasan fronteras y tienen cientos de versiones diferentes?
    Fran: ¿En serio?
    Pepa: Así es. En EE.UU. se le conoce como “Bloody Mary” (María la sangrienta) quien regresa para reclamar venganza si te cepillas el pelo cien veces con tres velas encendidas y decir «bloody mary» tres veces frente al espejo.
    Fran: ¡Qué interesante!
    Pepa: ¡Qué bobada! Dirás.
    Fran: Veo que a ti no te da miedo nada.
    Pepa: Quizás si tú me cuentas una historia.
    Fran: De acuerdo, Pepa. Recojo el guante. Te voy a contar la historia del niño cuyo abuelo ya fallecido se presentaba ante él la noche de Todos los Santos.
    Pepa: ¡Uy! Tiene buena pinta.
    Fran: Está bien. Vamos allá. Esta es una historia que pocos conocen. Mis abuelos conocían a los padres de ese niño y no dudan de que la historia es cierta.
    Pepa: ¡Qué intriga! Soy todo oídos, Fran. Cuando quieras.
    Fran: Está bien. La noche del 31 de octubre era muy especial en esta familia. Por las mañanas, cuando todos despertaban, la casa olía a vela y la puerta del cuarto de este niño estaba entornada. Era algo inusual porque ni había velas en la casa, ni a la madre le gustaba cerrar la puerta de la habitación de su hijo. Cuando la madre entraba a la habitación el hijo le contaba la misma historia: “ha venido un señor con un sombrero y me ha dado un beso”. Esa situación se repitió durante cuatro años seguidos. Otra de las veces, el niño estaba asomándose al pasillo desde la puerta de la cocina. La madre extrañada le preguntó: «¿qué haces?» y el niño sonriente respondió: «Hay un señor con sombrero ahí». Te puedes imaginar como debía estar la madre de asustada.
    Pepa: Pues sí
    Fran: La última vez que el niño vio al misterioso personaje también le dio un beso, pero en esta ocasión se marchó por una escalera muy alta. Ante estos acontecimientos, la familia habló con la abuela del chico, y les dijo que la persona que visitaba al niño era su abuelo y que la escalera significaba que nunca más lo iba a volver a ver.
    Pepa: ¡Muy interesante como historia! Pero no me dan miedo los fantasmas.
    Fran: Ya veo, ya.
    Pepa: Espera, Fran. Con tanta infusión me ha dado ganas de ir al baño. ¡Vuelvo enseguida!
    Fran: ¿Cómo? ¿Me dejas aquí solo?
    Pepa: Tranquilo. Vuelvo enseguida.
    Fran: Se va a enterar Pepa. Voy a poner con el móvil unos sonidos de fantasmas para asustarla.
    Fran: Pepaaaaaa…. Ven ya.
    Pepa: Ya voy, Fran. Ya voy.
    Pepa: Ya estoy aquí.
    Fran: Pepa, es el momento de dar respuesta a nuestra pregunta. ¿Recuerdas?
    Pepa: Así es, Fran. Te preguntaba si sabes a qué tienen pánico las personas que sufren de hexakosioihexekontahexafobia y estas son las respuestas posibles:

    1.- Miedo a sufrir conjuros de las brujas.
    2.-Miedo a las formas hexagonales.
    3.- Miedo al número 666.

    Fran: Y yo he respondido que tienen miedo a sufrir conjuros de las brujas.
    Pepa: ¡Qué imaginativo eres! Pero no has acertado. La respuesta correcta es miedo al número 666 y todo lo relacionado con este número diabólico.
    Fran: Muy curioso. Es la primera vez que escucho esta palabra.
    (sonido de fantasma)
    Pepa: ¡Uy! Escucha. Unos fantasmas.
    Fran: ¡Qué miedo! ¿No?
    Fran: ¿No te asustas?
    Pepa: Pues no. Sobre todo si vienen de tu móvil que está detrás de ese cojín.
    Fran: ¡Qué lista y valiente eres, Pepa!
    Pepa: Pues claro. Soy muy valiente.
    (sonido de trueno estremecedor)
    Pepa: Aaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh
    Fran: ¡Pepa! ¿qué haces abrazada a mí? ¿No decías que eras tan valiente?
    Pepa: Valiente si no hay truenos. (risas)
    Fran: ¡Bueno! No te preocupes, Pepa. Tener miedo es de humanos. Seguro que todos nuestros amigos tienen miedo a algo.
    Pepa: Seguro. Aunque lo más importante es no tener miedo a aprender español.
    Fran: Y para eso hay que escuchar nuestros podcast y completar las actividades en ProfeDeELE.es.
    Pepa: ¡Hasta el próximo podcast!
    Fran: ¡Adiós!

Actividad Online

Comprensión auditiva

Expresión escrita / oral

OPCIÓN 1: MI EXPERIENCIA CON EL MIEDO
¿Qué cosas te dan miedo? Ordénalas de más miedo a menos miedo y explica por qué.
¿Quieres compartir algún recuerdo en el que has pasado mucho miedo?

OPCIÓN 2: HABLANDO CON NUESTRO YO NIÑO/-A
¿Qué te daba miedo de niño? ¿Cómo lo conseguiste superar?
Escribe una conversación entre tu yo actual y tu yo niño en la que os contéis vuestros miedos actuales y os deis consejos para superarlos.

OPCIÓN 3: ESCRITURA CREATIVA A PARTIR DE PALABRAS
– Cuenta una historia de miedo utilizando al menos tres de estas palabras: gatito, peluche, bebé, canción, abrazo, tarta de chocolate.

OPCIÓN 4: ESCRITURA CREATIVA A PARTIR DE IMÁGENES
– Cuenta una historia de miedo utilizando alguna de estas imágenes.

Créditos: Dominio público.

Créditos: Old Room by Eternity79 stock, Evil Maid 3 by mjranum stock. Creative Commons by Flickr (Free)

Créditos: Somadjinn en Devianart. Licencia Creative Commons

OPCIÓN 5: UNA HISTORIA DE MIEDO
– Escribe una historia de miedo que te hayan contado.
– Puede ser también un libro o película que hayas leído o visto.

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1 Comentario

  1. Hola Daniel, Fran, Pepa, muchas gracias por la actividad, me ha encantado. Hoy la he probado con un estudiante y hemos tratado de enviaros su redacción a través del formulario que aparece abajo, pero nos da error. Un saludo

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