Edgar, el dragón que se emocionaba demasiado

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¿Qué vamos a trabajar?: El contraste entre los verbos en indefinido (pretérito perfecto simple) e imperfecto. Contar historias. Conectores temporales. Expresar opiniones.

Actividades Online

Actividad 1

Vídeo interactivo
 

Completa ahora la versión en cuento de la historia que has visto en el vídeo. Sigue las instrucciones de cada tarea para llegar al final.

Actividad 2

Contraste de pasados
 

Actividad 3

Vocabulario
 

Actividad 4

Marcadores temporales
 

Actividades 5 y 6

Entender el texto
 

Por fin llegó el día. La plaza del pueblo estaba decorada con preciosas guirnaldas, en el centro se alzaba el árbol, cubierto por una tela, y la gente esperaba impaciente. Ava y Edgar estaban preparados: Edgar tenía la boca atada con una bufanda para evitar accidentes. Entonces, dos empleados del ayuntamiento descubrieron el árbol. Era increíble y dejó a todos con la boca abierta. Era tan bonito que todos empezaron a aplaudir. Era tan emocionante que Edgar no se pudo controlar: aunque se tapó la boca y la nariz ¡el fuego empezó a salir por sus orejas! 

Adiós preciosas guirnaldas. Adiós maravilloso árbol.

La gente del pueblo no podía creerlo. Miraron los restos quemados del árbol y luego miraron a Edgar. Sus caras reflejaban una decepción tan grande que Edgar se sintió horrible y salió corriendo a esconderse en su casa porque no podía soportarlo. Ava corrió para intentar consolarlo, pero, aunque esperó hasta que llegó la noche, Edgar no volvió a salir de su casa.

Al día siguiente, mientras veía a sus padres preparar pan, Ava tuvo una idea. Corrió a casa de Edgar y llamó a la puerta. Edgar abrió un poco, todavía muy triste, pero su cara cambió cuando Ava le dio un regalo muy especial. Juntos, fueron al comedor donde estaba todo el pueblo empezando a disfrutar de la cena de Navidad, tenían una sorpresa.

Con una trompeta, Ava llamó la atención de todos, pero, cuando Edgar entró por la puerta, se asustaron y corrieron a esconderse donde mejor pudieron. Esto dolió a Edgar, él no era malo. Él no quería hacer nada malo a nadie. Por un momento, pensó en volver a su casa. Pero Ava estaba a su lado, así que decidió seguir adelante con su plan: sacó el bizcocho que tenía y lo encendió con una suave llama ¡era un flameado!

Todos se alegraron mucho y aplaudieron felices. Edgar estaba muy orgulloso porque ahora sabía que podía controlar su fuego y también podía sentir que la gente del pueblo entendía su problema y valoraba el esfuerzo que tenía que hacer para controlarse. Se sentía aceptado.

Actividad final

Reflexionamos
 

La historia de Edgar es un cuento y Edgar es un dragón pero ¿puedes imaginar que Edgar es un niño? Todos sentimos cosas. Todos tenemos muchas emociones cada día ¡incluso cada hora sentimos muchas cosas diferentes! Las emociones nos permiten enfrentarnos a diferentes situaciones y, por eso, es importante no reprimirlas sino gestionarlas bien para que no nos perjudiquen.

Para terminar, queremos animarte a pensar, reflexionar y comentar con tus compañeros de clase.

Rueda de las emociones de Robert Plutchik

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5 comentarios en “Edgar, el dragón que se emocionaba demasiado”

  1. me gustó este historia mucho, me había ayudado a aprender a contar con verbos del pasado correctamente. tambíen, aprendí una o dos cosas. :-). Muchas gracias.

  2. El juego es muy divertido, apasionante y me ha emocionado. No quiero exagererar pero parece un cine-panetón!

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